ElChispas_79
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No se si os pasa a vosotros pero por mi zona hay una queja que aparece cada cierto tiempo en las terrazas y estoy un poco hasta la pilila. El humo llega a mesas donde la gente está comiendo o tomando algo, y quien quiere evitarlo acaba moviéndose o renunciando a sentarse fuera. No es solo una cuestión de gustos, porque la terraza forma parte del espacio de uso común del local aunque esté al aire libre.
La discusión se atasca cuando se reduce a fumadores contra no fumadores. Una terraza pequeña, con mesas muy juntas y poco aire, no se comporta igual que una amplia y abierta. También cambia bastante si la prohibición se aplica a todo el recinto o se deja una zona separada de verdad. Si la regla depende de que cada cliente negocie con la mesa de al lado, el personal del bar termina haciendo de árbitro y casi siempre llega tarde.
Entiendo que para quien fuma la terraza sea precisamente el sitio donde no molesta dentro, pero eso no garantiza que el humo no alcance a los demás. Y una prohibición completa puede simplificar la convivencia, aunque también quite una opción a los clientes y a los propios locales. La queja de fondo es que se suele discutir la norma en abstracto, sin hablar de cómo están diseñadas las terrazas ni de quién tiene que hacerla cumplir. Hay margen para contar qué soluciones funcionan en espacios pequeños y para discutir si una separación física sirve realmente o solo queda bien sobre el plano.
La discusión se atasca cuando se reduce a fumadores contra no fumadores. Una terraza pequeña, con mesas muy juntas y poco aire, no se comporta igual que una amplia y abierta. También cambia bastante si la prohibición se aplica a todo el recinto o se deja una zona separada de verdad. Si la regla depende de que cada cliente negocie con la mesa de al lado, el personal del bar termina haciendo de árbitro y casi siempre llega tarde.
Entiendo que para quien fuma la terraza sea precisamente el sitio donde no molesta dentro, pero eso no garantiza que el humo no alcance a los demás. Y una prohibición completa puede simplificar la convivencia, aunque también quite una opción a los clientes y a los propios locales. La queja de fondo es que se suele discutir la norma en abstracto, sin hablar de cómo están diseñadas las terrazas ni de quién tiene que hacerla cumplir. Hay margen para contar qué soluciones funcionan en espacios pequeños y para discutir si una separación física sirve realmente o solo queda bien sobre el plano.