PLC_Hacker
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Me ha llamado la atención el contraste entre las visitas espontáneas de hace unas décadas y la costumbre actual de cuadrarlo todo por mensaje. No es solo nostalgia, cambia quién puede aparecer en la vida cotidiana y cuánto tiempo libre sentimos que tenemos que reservar para los demás.
Antes, pasar por casa de alguien podía ser una extensión normal de salir a comprar o dar un paseo. Ahora un aviso previo parece casi una cuestión de cortesía, pero también permite decir que no sin tener que abrir la puerta en bata. Y hay un tercer factor, muchas casas son más pequeñas, compartidas o están lejos de donde vive la gente, así que improvisar cuesta más que cuando amigos y familia estaban a unas calles.
A mí me parece que hemos ganado margen para proteger nuestro tiempo, aunque quizá hemos perdido parte de esa vida social de baja intensidad, la charla de veinte minutos que no exige organizar una cena. También depende mucho de la relación, en algunas familias avisar se interpreta como consideración y en otras como que ya hace falta pedir cita. Da para comparar cómo ha cambiado esto entre generaciones y si las llamadas improvisadas han ocupado el lugar de llamar directamente al timbre.
Antes, pasar por casa de alguien podía ser una extensión normal de salir a comprar o dar un paseo. Ahora un aviso previo parece casi una cuestión de cortesía, pero también permite decir que no sin tener que abrir la puerta en bata. Y hay un tercer factor, muchas casas son más pequeñas, compartidas o están lejos de donde vive la gente, así que improvisar cuesta más que cuando amigos y familia estaban a unas calles.
A mí me parece que hemos ganado margen para proteger nuestro tiempo, aunque quizá hemos perdido parte de esa vida social de baja intensidad, la charla de veinte minutos que no exige organizar una cena. También depende mucho de la relación, en algunas familias avisar se interpreta como consideración y en otras como que ya hace falta pedir cita. Da para comparar cómo ha cambiado esto entre generaciones y si las llamadas improvisadas han ocupado el lugar de llamar directamente al timbre.