Coloca el refrigerador en un lugar fresco; no lo pongas junto a fuentes de calor o expuesto a la luz solar directa. Una buena idea es aislarlo de la pared o del suelo.

– Si lo descongelas con regularidad evitarás que la unidad del evaporador acumule capas de hielo gruesas, lo que permitirá un funcionamiento más eficaz. Descongela cuando la capa de hielo tenga un espesor de entre 3 a 5mm.

– Cambia las juntas de la puerta del refrigerador si notas que la puerta no cierra bien.

– No dejes que el condensador (se ubica en la parte posterior) y el espacio debajo del electrodoméstico acumulen polvo ni restos de alimentos.

– Procura mantener las puertas cerradas. Cuando el aire caliente entra en el compartimento, hace que el compresor se active… y gaste energía.

– La comida debe dejarse enfriar antes de meterla al refri y es que el vapor contribuye a formar escarcha en el evaporador.

– Los alimentos que vayas a congelar (una vez fríos) se deben colocar primero en el refrigerador antes de trasladarlos al congelador.

– Evita la formación de escarcha envolviendo tus alimentos en paquetes herméticos antes de meterlos al congelador.

– La temperatura adecuada para congelar es entre -18 °C y -20 °C.